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Petama Consejero Septiembre 'El Deseo de Saber- 2' desde Hazrat Inayat Khan: 'The Purpose of Life' |
El conocimiento, con su ‘porque’ asociado, se ve contradicho mil veces. Un científico, un inventor, una persona erudita tiene un argumento; llega otro y dice: ‘Esto no es lo que yo pienso; he descubierto la verdad al respecto, que quien lo estudió antes no percibió correctamente’. Siempre ha sido así y siempre lo será con el conocimiento exterior. Sin embargo, con el ‘saber’, que es el conocimiento fundamental, nunca ha habido ninguna diferencia ni la habrá jamás. Santos, sabios, videntes, seres humanos de la Vida Interior, profetas de todas las épocas, independientemente de la parte del mundo en la que hayan nacido, cuando han entrado en contacto con este ámbito del saber, todos han coincidido en esta misma cosa. Por eso lo llamaron ‘Verdad’. No fue porque se tratara de la concepción de una persona, ni de la expresión de otra, ni de la doctrina de un pueblo concreto, ni de la enseñanza de una religión determinada. No, era el conocimiento de cada alma consciente. Y toda alma, ya sea en el pasado, en el presente o en el futuro, cuando llegue a la estado en la que sabe, se dará cuenta de lo mismo. Por lo tanto, es en ese conocimiento donde encontramos la realización del propósito de nuestra venida a la Tierra. Y ahora podríamos preguntarnos: ‘¿Qué es ese ‘saber’? ¿Cómo podemos alcanzarlo?’ La primera condición es separar este conocimiento exterior del saber interior. Lo falso y lo verdadero son dos cosas que no pueden ir juntas. Se trata de separar lo real de lo irreal. El conocimiento obtenido del mundo exterior es el conocimiento de la apariencia de todas las cosas, no del espíritu de todas las cosas. Por lo tanto, ese conocimiento no puede ser saber esencial. No es el conocimiento del espíritu de todas las cosas; es el conocimiento de la apariencia de todas las cosas, que estudiamos y llamamos ‘aprender’, y al que concedemos la mayor importancia.. Podríamos preguntarnos: ‘¿Qué debemos hacer cuando la llamada de la razón intelectual hacia el conocimiento y el aprender es tan fuerte que amenaza nuestra fe en la posibilidad del saber a través de nosotros mismos?’ La respuesta es seguir adelante, en ese caso, con el conocimiento intelectual hasta que nos sintamos satisfechos con él o cansados de él. Porque no debemos buscar comida si no tenemos hambre. La comida que se busca sin tener hambre acabará siendo veneno. Por muy grande que sea, el conocimiento de uno mismo, si no existe ese deseo natural que arde como el fuego, no se manifiesta. Podríamos preguntarnos entonces: ‘¿Por qué no intentar llegar al fondo de todas las cosas exteriores? ¿No alcanzaremos así el mismo saber?’. Eso no es posible. La forma más fácil y la única posible es alcanzar el conocimiento de nosotros mismos. Es la consecuencia de ese logro lo que nos proporcionará una visión aguda de las cosas exteriores, del espíritu de las cosas exteriores. La cuestión se refiere a nosotros mismos, al conocimiento de nosotros mismos, a qué es ese saber. ¿Nos conocemos a nosotros mismos? Ninguno de nosotros, ni por un instante, pensará que no nos conocemos a nosotros mismos. Ahí radica la dificultad. Todo el mundo dice: ‘Me conozco mejor a mí mismo que a cualquier otra persona. ¿Qué hay que aprender de mí mismo? ¿Es la anatomía del cuerpo?’ Sí, lo primero es comprender la estructura del cuerpo; esa es la primera lección. Buscar aquello que está fuera de nuestro alcance es el combustible que alimenta la llama de la esperanza.
Vadan Chalas
(Maheboob Khan, el hermano de Hazrat Inayat Khan, ha compuesto música a una serie de aforismos de Hazrat Inayat Khan en mitades del siglo anterior, como ésta ‚How Shall I thank Thee‘. Mohammed Ali Khan, el primo de Hazrat Inayat Khan, ha cantado esta canción en un concierto en Zurich alrededor del año 1956 – aquí la podéis escuchar)
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