Petama Consejero Agosto

'Nuestra parte divina y nuestra parte humana - 2'

desde Hazrat Inayat Khan:

'Healing Papers'

(véase también Tema)

Aquí podéis escuchar a todos los temas



La respiración va aún más allá. A través de la respiración podemos enviar nuestros pensamientos a donde queramos, y somos capaces de conocer los pensamientos y el estado de cada ser. El pensamiento de alguien que desea lograr algo concreto se extiende para prepararlo.

El ser humano es como un telescopio: en un extremo está la parte humana, la existencia limitada; y en el otro extremo está la parte divina, el Ser ilimitado. En un extremo somos tan pequeños; en el otro, somos tan inmensos que somos el Ser Ilimitado.

Si cada uno de nosotros es tan grande, tan grande como el Ser ilimitado, podríamos preguntarnos cómo puede haber espacio para tantos de nosotros. ¿Existen, pues, varios Seres ilimitados? No, no los hay. Debido a nuestra ignorancia, vemos a muchos y hacemos distinciones diciendo: 'Este soy yo, aquel eres tú, este es un amigo, aquel es un enemigo, este me gusta, aquel no me gusta'. Pero en el más allá todos estamos conectados; allí todos somos iguales.

Los seres humanos tenemos dos naturalezas: la 'Farishtagi', la angelical, y la 'Hayvanat', la animal. 'Hayvanat' se refiere al cuerpo humano y a aquella parte de su naturaleza que necesita comida, bebida, sueño y la satisfacción de todas sus pasiones. Su ira y sus celos son animales, al igual que su miedo ante alguien más fuerte que él. En todo esto, el ser humano es igual que los animales.

El 'farishtagi' es esa parte de su naturaleza que se remonta hasta su origen. No se trata de inteligencia humana; los animales también tienen inteligencia, aunque no pueden preguntarse: '¿De dónde he venido? ¿Para qué estoy aquí?' Cuando un ser humano sabe esto, cuando reconoce su origen, entonces se convierte en un ser divino. Esta naturaleza angelical es su bondad, su amor, su compasión y su ansia de conocimiento.

Un gran poeta hindustaní ha dicho:

'Creamos a los seres humanos para que sintieran; de lo contrario, para alabarnos bastaban los ángeles en el cielo.'

En nuestra adoración, los seres humanos, creyendo que glorificamos a Dios, en realidad lo menospreciamos. Tomamos una parte y la llamamos ‘yo’. Ocupamos esa parte y, con ello, la restamos de Dios. Recuerdo que mi murshid, cuando se enfrentaba a alguna dificultad, solía decir con un profundo suspiro:

'Bandagi becharegi', que significa, 'Al venir aquí, se ha quedado indefenso'.

¿Qué conexión hay entre Allah y Bandeh, entre Dios y el ser humano, y qué conexión hay entre el ser humano y Dios? Lo que llamamos ‘yo’ está formado por las impresiones del mundo exterior, del mundo de la ilusión, que han caído sobre el alma. Un bebé nunca dirá 'yo'. Si tiene algo en la mano y se lo quitamos, no le importa. No distingue entre viejos y jóvenes. Quienquiera que se le acerque, amigo o enemigo, es lo mismo para el bebé. El intelecto que reconoce las cosas por sus distinciones y diferencias ha engañado al alma.

Podemos ver que aquello que llamamos 'yo' no es la verdadera naturaleza de nuestra alma, porque nunca somos realmente felices. Hagamos lo que hagamos, tengamos lo que tengamos, por mucho poder que poseamos, nunca podremos ser felices. Decimos que esto o aquello nos hace infelices, pero es solo la distancia lo que nos hace sentir así; el alma es infeliz en su separación

..


En verdad, el ser humano

quien tiene en consideración sentimientos humanos

vive una Vida Interior.

Gayan - Suras


(Maheboob Khan, el hermano de Hazrat Inayat Khan, ha compuesto música a una serie de aforismos de Hazrat Inayat Khan en mitades del siglo anterior, como ésta ‚How Shall I thank Thee‘. Mohammed Ali Khan, el primo de Hazrat Inayat Khan, ha cantado esta canción en un concierto en Zurich alrededor del año 1956 – aquí la podéis escuchar)

 


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