Marzo

Corazón Humano - Santuario de Dios - 2

desde: Hazrat Inayat Khan:

'In an Eastern Rosegarden'

(véase también Tema)

Aquí podéis escuchar a todos los temas



Algunos se preguntarán, entonces, ‘¿cuál debe ser el objeto que debemos amar en esta vida? ¿Existe algún objeto en particular que se pueda recomendar amar a un ser humano? ¿Es mejor amar a nuestros padres o a nuestros amigos; amar a un solo amigo o amar sólo a un ser querido del sexo opuesto?’

‘¿Debemos amar algo en abstracto, algún espíritu, algún ideal, algún nombre, o algo que está más allá de la naturaleza de un ser humano? ¿O debemos amar algo idealizado como el Dios al que adoramos?’

Hay muchos que dicen que no hay más amor útil que el amor de Dios; todas las demás formas carecen de valor. Otro dice que no puede amar a nadie que sea del sexo opuesto, ya que una vez fue decepcionado de esta manera. Otro dirá: ‘No amaré a ningún ser humano; puedo amar mejor a mi perro o a mi gato. No me decepcionan, mientras que una vez me decepcionaron los seres humanos'.

Otro dice: 'Amo mi dinero, porque si estoy necesitado es el único amigo que viene a rescatarme. El depósito que tengo en mi banco hace por mí más de lo que nadie puede hacer. ¿Por qué no voy a amar mi dinero?’ Y otra persona dice: ‘Si Dios lo es todo, si Él debe tener todo el amor, ¿por qué no amar la silla, o la mesa, o un libro, o el trabajo que hace una persona, una obra de arte, una pieza de música?’ Pero todas estas preguntas proceden de corazones decepcionados, rotos. Se rompieron y se cerraron, y una vez que las puertas del corazón se cierran no hay luz que guíe su camino.

Eso es lo que resulta tan hermoso en la pequeña canción inglesa: ‘The light of a whole life dies when love is gone’ (La luz de toda una vida muere cuando el amor se va). No hay luz cuando el amor se ha ido. Cuando el amor se ha ido, el corazón se cierra.

A menudo nos encontramos con personas que se quejan de que el amor del amante no les satisfizo y les causó desesperación y angustia. ¿Qué aprende de ello un sufí, un sabio? Aprende que los que aman son los que ganan. Los que han amado y no han seguido adelante son los que han perdido. La razón por la que han retrocedido antes de alcanzar su destino ha sido que dependían del objeto de amor que les decepcionó.

Un sufí es consciente de este gran abismon en el sendero. Siempre que el amante, que se sintió atraído por la belleza, cae de su amor, es porque dependía de la belleza. Era la belleza lo que amaba, y sólo podía permanecer mientras esa belleza siguiera siendo su ideal.


En la unión de dos corazones amantes

está la Unidad de Dios.

Vadan - Boulas


(Maheboob Khan, el hermano de Hazrat Inayat Khan, ha compuesto música a una serie de aforismos de Hazrat Inayat Khan en mitades del siglo anterior, como ésta ‚How Shall I thank Thee‘. Mohammed Ali Khan, el primo de Hazrat Inayat Khan, ha cantado esta canción en un concierto en Zurich alrededor del año 1956 – aquí la podéis escuchar)

 


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